La Retòrica Nova (1301) de Ramón Llull

La Belleza a servicio de la conversión

Ricardo da COSTA

Trabajo presentado día 09 de abril de 2015 en el
XV° Congreso Latinoamericano de Filosofía Medieval,
(Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Chile)

In: BERLIN, Henry (coord.). eHumanista/IVITRA. Volume 8, 2015
(A. Monogràfic I. Arts of Finding Truth: Approaching Ramon Llull, 700 Years Later), p. 28-43.

Resumen: La propuesta de ese trabajo es presentar el concepto de Belleza en las obras Retòrica Nova (1301) y el Llibre de contemplació (1271-1274) del filósofo Ramón Llull (1232-1316), idea central retórica para convertir el mundo al cristianismo, y mostrar sus respectivos temas, ejemplos y proverbios.

Palabras clave: Retòrica Nova – Ramón Llull – Belleza.

Abstract: The proposal of this paper is to present the concept of Beauty in the works Retòrica Nova (1301) and Llibre de contemplació (1271-1274) by the philosopher Ramon Llull (1232-1316), central rhetoric idea to convert the world to Christianity, and their respective topics, examples and proverbs.

KeywordsRetòrica Nova – Ramón Llull – Beauty.

I. Contexto1

Mientras Ramón estaba trabajando sin descanso en dichas cosas, corrió la noticia de que el emperador de los tártaros, Casán, había atacado el reino de Siria y quería someterlo todo a su dominio.2 Cuando Ramón oyó la noticia, halló una nave preparada, y cruzó el mar hasta Chipre. Allí encontró que la noticia era completamente falsa. Entonces Ramón, al ver frustrada la intención por la cual había ido allá, empezó a indagar el modo con que podría aprovechar el tiempo que Dios le había dado, no para el ocio, sino para el trabajo agradable a Dios y provechoso para el prójimo. Pues tenía grabado en su corazón vigilante el consejo del Apóstol, que dijo: “Al hacer el bien, no desfallezcamos; pues a su debido tiempo cosecharemos, si no desanimamos”3; y también las palabras del profeta: “Al ir y echar la semilla, lloraban, pero al volver con sus gavillas, vendrán cantando”.4

Por esto, Ramón fue al rey de Chipre y le suplicó mucho que exhortara a algunos infieles cismáticos, es decir, jacobinos, noscolinos y momminos, a que fueran a sus sermones y discusiones. Después de hacer lo que pudo para la edificación de los dichos, suplicó también al rey de Chipre que quisiera enviarlo al sultán, que era sarraceno, y al rey de Egipto y al de Siria para enseñarles la santa fe católica. Pero el rey no hizo caso de todo esto (Vida coetánea, VIII, 33-34).5

La Vida coetánea, obra dictada en 1311 por Llull a amigos religiosos suyos de la Cartuja de Vauvert, monasterio en París, informa que el filósofo escribió otra obra, la Retòrica Nova (1301), en ese contexto político. Es necesario subrayar este momento, aunque los especialistas tengan dudas – o simplemente no crean – si esa determinada situación geopolítica en el inicio del siglo tuvo influencia en la redacción del texto.6

Sea lo que fuera, el filósofo aprovechó su tiempo libre después de llegar al monasterio de San Joan Crisóstomo, en Buffavento, sitio cercano a Nicosia (capital del reino de Chipre) para escribir al respecto de una de las siete artes liberales (la Retórica se encontraba muy bien considerada, pues las órdenes mendicantes empezaban a tener mucho espacio social, gracias a sus predicaciones en los ámbitos urbanos).7

Imagen 1

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La importancia de la Retórica está muy bien expresada en ese detalle de la Via Veritatis (o Iglesia militante y triunfante), fresco de Andrea Bonaiuto (1343-1377) que muestra la exaltación de la Orden Dominicana (los “perros del Señor”, como eran entonces conocidos) y su disputatio contra las herejías. Museo di Santa Maria Novella, Cappellone degli Spagnoli, Florencia. Es de nuestro particular interés la representación de los debates públicos (abajo): de la izquierda a la derecha, Santo Domingo de Guzmán (1170-1221) con un palo, San Pedro de Verona (San Pedro Mártir, 1205-1252) disputan con doce personas (mira los gestos con las manos, señal de que se está ocurriendo un intenso debate) y Santo Tomás de Aquino (1225-1274) que apunta para un libro abierto y refuta los herejes (uno de ellos arranca una página de su libro).8

II. Ordenar y ornar las palabras

Perdonador Senyor de tots aquells qui a vós penedent se reclamen! Qui vol parlar bellament ni agradable, parle dels àngels, car aitant com les coses entellectuals són mellors que les sensuals, d’aitant pot hom dir pus bells vocables dels àngels e de les ànimes, que no fa de les coses sensuals; car pus bell vocable és àngel, e ànima, e memòria, e enteniment, e volentat, e justícia e misericórdia, que no és cors e mà, e cap, e peu, e ulls e boca, e així de les altres sensualitats; e pus bell vocable és sent Gabriel e sent Miquel, que demoni ni que ànima viciosa, enculpada, pecadora, injuriosa, ergullosa.

Señor, perdona a quienes, arrepentidos, se dirigen a Ti! Quien desee hablar de modo bello y agradable, que hable de los ángeles, pues así como las cosas intelectuales son mejores que las sensuales, podemos decir palabras más bellas cuando hablamos de los ángeles y de las almas que cuando tractamos de las cosas sensuales. Pues más bellos son palabras como “ángel”, “alma”, “memoria” y “entendimiento” – y “voluntad”, “justicia” y “misericordia” – que “cuerpo”, “mano”, “cabeza”, “pie”, “ojos”, “boca”, y lo mismo en cuanto a otras sensualidades; y son bello es decir “San Gabriel” y “San Miguel”, do que “demonio” y do que el alma viciada, culpable, pecadora, injuriosa y orgullosa.

RAMON LLULL (1232-1316), Llibre de contemplaciò en Déu (c. 1273-1274), Llibre V, Distinció XXXIX (Del amor), cap. CCCLIX, 16.9

En su Prólogo, Llull deja claro su intención: afirma que hace mucho que deseaba escribir una enseñanza sobre el modo de ordenar y de ornar las palabras, además de cómo componer sermones de acuerdo con su filosofía de acción (Arte general).10 Así, decide escribir en forma de compendio, es decir, una exposición sumaria de lo más sustancial de la materia, para “caminar en un sendero fácil, útil, y así enseñar a redactar discursos bellos, naturales, y que traten de muchas materias de acuerdo con su desarrollo y orden debidas” (Pròleg, 1).11

El libro está dividido en cinco partes: 1) Orden, 2) Belleza, 3) Ciencia, 4) Reglas (nueve, todas preguntas, basadas en las categorías aristotélicas, de su Arte), y 5) Caridad. El orden es necesario para que se establezca la paz y la amistad entre oradores y oyentes: ellas nacen gracias a las palabras bellas y ordenadas (el filósofo cita, equivocadamente, Séneca: “el inicio de la amistad es hablar bien”, es decir, sin palabras feas, inmorales).12

La belleza, tema propio de la Retórica, posibilita ornar y decorar las palabras de modo adecuado, harmónico y coherente.13 La ciencia permite discernir el bello del torpe, el orden del desorden, y así utilizar palabras bellas y huir de las horrendas. Por último, la caridad potencia que las palabras resplandezcan esplendorosamente bellas (quizás la parte más original de su tratado).

III. Belleza ontológica

Excellent Senyor, enaixí com l’ánima es mellor per membrar e entendre e voler les coses bones e nobles que no és com membra e entén e vol les coses vils e de poca valor, enaixí les paraules són pus belles e pus agradables a oir en un loc que en altre; car enaixí com lo remembrament és ennobleït en la noblea de la cosa que remembra, enaixí les paraules són ennobleïdes per la bonea del loc on se dien; e enaixí com lo voler és enllegeït com vol coses vils e sutzes, enaixí les paraules són leges e desordenades com no•s dien en loc qui sia covinent a les paraules. On, beneit siats vós, sènyer Déus, car enaixí com en un loc se farà un arbre bell e bo, e de prop aquell arbre altre arbre qui no sia d’aquella espècie no•s porà embellir ni fromir, enaixí cascunes paraules són lur loc apropriat segons les persones qui són en aquell loc; on, per açò les unes paraules són belles e ben dites en un loc e autres paraules en autre.

Excelente Señor, así como el ánima es mejor para recordar, entender y desear las cosas buenas y nobles que para recordar, entender y desear las cosas viles y de poco valor, las palabras son mejores y más agradables de escuchar en un sitio que en otro. Así como la recordación es ennoblecida por la nobleza de la cosa que recuerda, del mismo modo las palabras son ennoblecidas por la bondad del sitio donde son dichas, y así como la voluntad queda deformada cuándo desea cosas viles y sucias, del mismo modo las palabras son feas y desordenadas cuándo son dichas en un sitio inconveniente a ellas. Así, Bendito seas Vosotros, Señor Dios, pues así se planta en un sitio un árbol bello y bueno y, cerca de él, otro árbol que no sea de la misma especie, se podría criar ni embellecer de lo mismo modo cada palabra tiene su sitio apropiado de acuerdo con las personas que estén en aquel sitio. Por eso unas palabras son bellas y están bien dichas en un sitio y otras palabras en otro.

RAMON LLULL (1232-1316), Llibre de contemplaciò en Déu (c. 1273-1274), Llibre V, Distinció XXXIX (Del amor), cap. CCCLIX, 24.14

Después de tratar de la orden de las palabras – 1) su forma (esencial y propia), 2) materia (pronunciación y vocablos), 3) finalidad (explicación y objetivo) y 4) ordenamiento (cuáles poner en el inicio, cuáles en el medio y cuáles en el fin) – Llull desarrolla el concepto de belleza en la Retórica, belleza que es una idea que florece de la decoración y del ornamento de las palabras.15 Siete son las condiciones para que la belleza florezca:

1) vocablos hermosos;

2) principios bellos;

3) analogías bellas;

4) ejemplos bellos;

5) ornamentación adecuada;

6) conjunciones y disyunciones bellas;

7) proverbios bellos, ornados y adecuados en el inicio de la exposición.

La concepción de belleza retórica de Llull reside radicalmente en el valor ontológico intrínseco de las palabras, no solamente en su ornamentación. Por eso, la hermosura de los vocablos inicia con el significado real de la palabra, como veremos a continuación.

El estudiante de Retórica (y de su Arte, por supuesto) que cumplirá con esas siete condiciones, dice el filósofo, obtendrá la mejor ornamentación de sus palabras – que deben, antes de todo, ser recogidas en el ámbito de los temas también bellos (Llull llama de “materias bellas”). Por ejemplo, el vocablo “ángel” es bello por causa de la naturaleza de su materia, que es espiritual e incorruptible, cómo “Sol”, “Luna”, “Estrellas” – el universo era considerado incorruptible por la ciencia de la época.

Por su vez, la “Bondad” es un vocablo esplendoroso, pues el “Bien” está opuesto al “Mal”. Pasa lo mismo con las palabras “Verdad”, opuesta a la falsedad, y “Liberalidad”, que se opone a la avaricia. La retórica luliana también se basa, por lo tanto, en la belleza de la virtud intrínseca de la palabra elegida.

Una palabra es bella gracias a su finalidad. Por ejemplo, “Justicia”, cuyo objetivo es la paz, “Misericordia”, que ansía la indulgencia, la capacidad de perdonar, y “Dilección”, que pretende llegar al amor reflexivo, a la voluntad honesta.

Los principios bellos (sean las razones metafísicas, orígenes causales o simplemente el inicio de la exposición del tema) realzan la belleza de las palabras.16 Cinco son esos principios: la verdad, la audacia, el afecto, la humildad y la continuidad.

Uno de los pasajes más hermosos del texto del filósofo es el que trata de la verdad que debe tener las palabras:

[27] Cum enim quis loquitur verba vera, ex ipso veritatis decore apparet manifeste audientibus forma et materia finisque verborum, propter quod ipsi audientes clare intelligunt et ad loquentes afficiuntur amore, quia veritas intellecta in verbis loquentes amabiles reddit, sicut e converso ex falsitate et mailitia verba sunt obscura et odiosa, quia nec in eis pulchritudo formae et materiae finisque relucet, nec in eis aliqua amabilitatis ratio reperitur. Simile etiam est si verba fuerint vera et mala, quia nec in falsis et malis, nec in veris et malis verbis pulchritudo formae et materiae finisque poterit relucere, cum talia sint finis bonitate priulata. Cum igitur veritas rei sic se habeat, erunt verba vera et bona, pulchra et placibilia ad loquendum, quando per illa incipit et continuatutr loquella, cum ipsa una consistat ex illis.

Cuándo alguien dice palabras verdaderas, el propio esplendor de la verdad torna manifiesta y visibles a los oyentes la forma, la materia y la finalidad de las palabras. Eso hace con que los oyentes entiendan todo de modo claro y amorosamente se unan a los que hablan, pues la verdad entendida en las palabras hace amables los parlantes.

Por lo contrario, la falsedad y la malicia hacen obscuras y odiosas las palabras, pues no resplandecen las bellezas de la forma, de la materia y del fin, y así no se revela cualquier razón de amabilidad (II, 2, 27).17

La audacia es la nobleza del ánima que mueve el corazón hacia las cosas que permiten que las personas tengan actos nobles. Ella embellece muchísimo el discurso porque vigoriza quien defiende una causa, eleva y fortalece la voz. Hace poderosas las palabras. Pues cuándo ellas son proferidas con temor, sin coraje, pierden su virtud. Y la audacia es la fortaleza de la virtud.

El tercer principio es el afecto. Él crea la benevolencia en los oyentes. Por eso, es bueno que el fervor amoroso del afecto empiece el discurso. Así las palabras son mejor aceptadas por la inteligencia, la imaginación y la memoria.

El cuarto, la humildad. Es muy importante para ornar y decorar las palabras, pues quien defiende una causa y empieza sus palabras con humildad, adorna su discurso y así los oyentes se disponen a oírlo con humildad, benevolencia y atención.   

La continuidad, último principio bello enumerado por Llull, permite que el orador una las palabras sin interrumpir su voz. Proporciona así un efecto envolvente la continuidad, pues los oyentes retienen mejor las palabras en sus memorias, inteligencias y fantasías (imágenes mentales). 

Después de tratar de las siete condiciones para el nacimiento de la belleza, el filósofo ofrece cinco ejemplificaciones: analogías (que llama de “comparaciones”), ejemplos, ornamentos, dictados y proverbios.18

Las analogías tienen tres grados: el positivo, el comparativo y el superlativo. Ellos aumentan la decoración de las palabras. Los ejemplos bellos brotan de dos ramos: las cosas naturales (espirituales y corporales) y las morales (las virtudes y sus contrarios).19 En las cosas naturales espirituales, Dios, Jesucristo, la Trinidad y los ángeles son, naturalmente, temas bellos, cómo podemos percibir en el siguiente ejemplo:

[41] Iesus Christus, ut hominem perditum a morte eriperet et de potestate inimici redimeret, voluit secundum hominem multis laboribus subiacere et tandem mortem subire durissimam. Voluit insuper esse pauper, ut sua paupertate nos divites faceret et ut exemplum praeberet laborandi pro salute multitudinis et utilitate communi, quin immo incumbente necessitate debere etiam pro ea labores et poenas, et etiam mortem sustinere, et insuper huius mundi divitias contemnendas fore deliciasque spernendas. Unde et hic debet esse viri virtuosi conatus, ut pro posse suo Deo serviat ipsumque dilectionis amplexibus complecatur.

Huiusmodi exemplum ad verborum propositum applicatum, ipsa verba pulchrificat et exornat, ut ex ipsa sua pulchritudine et ornatu fiat pulchritudinis redundantia in audientium imaginationem, memoriam et intellectum.
 

Jesucristo, para libertar de la muerte el hombre perdido y redimirlo del poder del enemigo, quiso, como hombre, someterse a muchos sufrimientos, incluso sufrir una muerte durísima. Además, quiso ser pobre para enriquecernos con su pobreza, para donar ejemplo para nosotros de cómo trabajar para la salvación de muchos y para la utilidad común, y cómo menospreciar las riquezas de este mundo. Más aún: nos enseñó que, si deseamos obtener la salvación, es una necesidad insoslayable afrontar penas y sufrimientos, suportar la muerte, subestimar las riquezas y desdeñar los placeres. Por lo tanto, el objetivo de un hombre virtuoso debe ser el servicio, tanto cuanto pueda, a su Dios y unirse a Él con abrazadas amorosas.

Este tipo de ejemplo embellece y ornamenta las palabras que se desea decir, de manera que, de su belleza y adorno, surge una belleza frondosísima que penetra en la imaginación, en la memoria y en el entendimiento de los oyentes (II, 4, 41).20

IV. Belleza, sociedad y universo

Amorós Senyor, qui del firmament vol parlar ni vol fer per lo firmament nulla bella comparació, parle de la granea e de l’ivaciositat del firmament e de la bellea del sol, e de luna, e de les esteles, e de lur resplendor e de la vertut qua han sobre los corses elementats; e aitant com lo sol és pus bell e major e pus resplandent que la luna, e la luna pus que les esteles, d’aitant pus volenters s’esforç a parlar e a fer comparacions del sol que de la luna e de la luna que de les esteles, car aitant com hom parla de les coses qui són pus belles e majors e pus vertuoses, d’aitant són les paraules pus belles e mills agradables a oir e a ésser enteses.

Amoroso Señor, quien desea hablar sobre el Firmamento y hacer bellas analogías sobre el mismo, que hable de su grandeza y velocidad, de la belleza del Sol, de la Luna y de las estrellas, de su resplandor y de la virtud que tienen en los cuerpos compuestos, pues así como el Sol es más hermoso, mayor y resplandece más que la Luna, y la Luna más que las estrellas, de lo mismo modo, más gustosamente debe esforzarse en hablar y hacer comparaciones del Sol que de la Luna, y de la Luna que de las estrellas, pues cuanto más se hable de las cosas que son más bellas, mayores y más virtuosas, las palabras son más bellas, más agradables de escuchar y de ser comprendidas.

RAMON LLULL (1232-1316), Llibre de contemplaciò en Déu (c. 1273-1274), Llibre V, Distinció XXXIX (Del amor), cap. CCCLIX, 11.21

El filósofo desarrolla el tema de la belleza en la retórica para estilizar los sentimientos más puramente cristianos y transformarlos en acciones de conversión del mundo, aspecto fundamental de su filosofía. Realista, Ramón Llull pone la Retórica a servicio de su crítica a la sociedad.

[44] Quidam episcobus in honore et divitiis gloriosus, cum diligeret paupertatem, episcopali dignitati renuntians, iuxta quamdam civitatem in magna paupertate morabatur. Vili habitu vestiebatur, tenuem habens alimoniam duramque et asperam vitam gerens. Haec autem faciebat propter favorem hominum ut ab eis laudaretur, et in honore et reverentia haberetur, gaudens et desiderans ipsos de episcopatus dimissione et vitae austeritate mutuo fabulari.

Isto exemplo erunt verba speciosa, si ipsum ad narrationem de hominibus hypocritis applicetur, qui omnia faciunt ut videantur ab hominibus et saeculo renuntiant ut hominum laudes et commendationes recipiant et honorentur ab ipsis.

Cierto obispo, muy conocido por su riqueza y por los honores que recibía, renunció a la dignidad episcopal por estimar la pobreza y fue a vivir pobremente en una ciudad. Vestía ropas sencillas, comía frugalmente y vivía con austeridad. Sin embargo, hacía todo eso para que todos lo alabasen, lo loasen y le tributasen honor y reverencia. Se deleitaba al sentir que todos comentaban su renuncia al episcopado y su austeridad de vida.

Este ejemplo tornará sus palabras esplendorosas caso sea aplicado para describir los hombres hipócritas que hacen todo para ser vistos por los otros. Renuncian al mundo, pero para recibir felicitaciones y honores (II, 3, 44).22

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Ysengrin, el Lobo, como obispo. Libro de Horas, Walters Manuscript (W. 102), folio 78r (detalle).23 El tema del obispo hipócrita, que utiliza su posición eclesiástica para vivir con fausto, es típicamente franciscano, del siglo XIII. Incluso la representación del lobo como animal astuto, malicioso, y que hace artificios en los círculos del poder (monárquico o eclesiástico) era muy frecuente en la literatura medieval. Ramón Llull incluso escribe sobre el tema (en catalán antiguo, Na Renart) en el séptimo libro de su Libre de meravelles (1289).

Además de poner sus ojos críticos en el mundo, el filósofo utiliza muchas analogías con el mundo animal (hay ejemplos con el león, el águila, el pez, la garza real, la zorra, los monos), el mundo mineral (oro, esmeralda), cosmológico (el Sol) y vegetal (los árboles, rosas, lirios). Es necesario resaltar que la azucena es la flor por antonomasia de la sensibilidad medieval hacia el mundo de los vegetales – símbolo de la pureza, de la Virgen María, flor citada por Jesucristo como ejemplo que las preocupaciones con el mundo no son nada si son comparadas con la vida espiritual, el mundo espiritual (Mt 6, 25-34).24

El filósofo utiliza la imagen de la azucena para ejemplificar la diferencia moral entre la belleza material y la espiritual:

[57] Lilium est inter flores pulcherrimum et significat quod homo superbire non debet. Et propter pulchritudinem habet unum ramum altum in medio, qui caput eius inclinat ad terram, et quibusdam ramusculis coloris crocei est ornatus, qui significant humiliati pulchrae et sanctae personae non posse aurum fulgidum comparari.

Id exemplum esset illis hominibus proponendum, qui propter pulchritudinem, honores et divitias in superbiam extollunt.

El lirio es la más bella de todas las flores, y significa que el hombre no debe ensoberbecerse. Es bella porque tiene en el centro una sola rama que se inclina hacia la tierra y es ornada con raminas amarillas para significar que mismo el oro que refulge no puede ser comparado a la bella y santa humildad de una persona. Este ejemplo puede ser propuesto a los hombres que, ensoberbecidos, se enaltecen por su belleza, sus honores y sus riquezas (II, 4, 57).25

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Detalle de La Anunciación entre los santos Ansano y Margarita (1333), tríptico de Simone Martini (1284-1344) y Lippo Memmi (c. 1291-1356). Esa escena central muestra a mano izquierda el ángel con la capa aleteante y en un elegante arabesco, finísima trama de plumas doradas y desplegadas. La Virgen está leyendo un libro, sentada en un trono de espacialidad incierta, un poco en perspectiva. El ángel Gabriel aparece en la parte izquierda del panel central. De su boca salen palabras doradas (del Evangelio de San Lucas): Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum.26 Lleva en la mano una rama de olivo. En el borde de su túnica aparecen bordadas otras palabras. Completa la escena un pavimento de mármol moteado. En el centro se encuentra una jarra dorada con lirios, flor mariana que simboliza su pureza y su virginidad.27

Como el estoicismo romano, que consideraba la Moral la parte más importante de la Filosofía28, la estética luliana ponía la belleza espiritual arriba de la material.

V. Belleza y civilidad

Gloriós Senyor, enaixí com l’home qui vol bellament parlar cové que l’enteniment encerc en la memòria ço que ha estojat la memòria, enaixí aquell qui vol entendre ço que ou, cové que l’enteniment estoig en la memòria ço que•l maestre ab l’enteniment trau de son remembrament; e enaixí com lo maestre qui mostra cové que embellesca ses paraules feent bella cara e feent semblant de somriure per ço car l’enteniment dóna ço qui és en la memòria, per lo qual do la volentat deu fer somriure la cara del maestre per ço car dóna e deu haver lo maestre plaer com dóna, enaixí l’escolà qui vol apendre e entendre deu fer cara sàvia e que no somria per ço car l’enteniment estoja en la memòria e no dòna; car així com la cara del maestre deu ésser alegre per alegrar los escolans, així la cara dels escolans deu dar semblant de tristor per ço car estoja l’enteniment e no dóna. On, com açó sia, Sènyer, enaixí, doncs qui vol haver art e manera d’apendre o de mostrar ab bells dictats e ab belles paraules, sàpia haver l’art e la manera damunt dita a glòria e a laor de son gloriós Déu.

Glorioso Señor, así como conviene al hombre que desea hablar bellamente busque el conocimiento en lo que ha guardado en la memoria, del mismo modo a quien desea entender lo que escucha le conviene que el conocimiento guarde en la memoria lo que el conocimiento de su maestro extrajo de su recuerdo, y así como conviene que el maestro embellezca sus palabras haciendo un bello y sonriente semblante para que el entendimiento ofrezca lo que se encuentra en su memoria, por lo cual don la voluntad debe hacer que sonría el rostro del maestro puesto que da y debe sentir placer por dar; del mismo modo, el alumno que desea aprender y entender debe poner cara de sabio y no debe sonreír, para que el entendimiento guarde en la memoria y no olvide. Así como la cara del maestro debe estar alegre a fin de alegrar a los alumnos, éstos deben poner cara seria para asimilar el conocimiento y no olvidarlo. Señor, siendo esto así, por tanto, quien desea estudiar y saber cómo aprender o cómo enseñar con bellos dictados y bellas palabras, debe aplicar el arte y el método dicho arriba, para la gloria y loor de su glorioso Dios.

RAMON LLULL (1232-1316), Llibre de contemplaciò en Déu (c. 1273-1274), Llibre V, Distinció XXXIX (Del amor), cap. CCCLIX, 30.29

En el siguiente elemento – Los ornamentos bellos – Llull discurre sobre lo que materialmente circunda la aplicación de las palabras bellas. Por ejemplo, la apariencia física, la manera cómo las personas espacialmente disponen de su cuerpo en determinada situación social, la gesticulación de las manos, los pies, o sea, la necesidad de la educación corporal para que las palabras sean escuchadas de modo adecuado, educación que la Edad Media y el cristianismo ayudaron a construir en la historia de la civilización occidental.

[64] Ornamenta pulchra sunt quattuor, videlicet dignitates, colores, gestus et vestimenta.

Dignitates intelligo, sicut est bonitas, virtus, potentia, duratio, et sic de aliis. Colores sunt pulchrae formae, pulchrae materiae, et pulchri fines. Gestus sunt in loquendo vultus hilaritas et ut sine tussi, sine sputo, sine manuum motu et sine agitatione pedum, verba a loquentibus proferantur. Pulchra vestimenta sunt in hominibus, qui ut eorum verba placeant pulchris vestibus induuntur. Istis quattuor potest homo verba suavia et pulchra facere et a viciorum turpitudine precavere.

Hay cuatro ornamentos bellos: las dignidades, los colores, los gestos y las vestimentas.

Por dignidades entiendo la bondad, la virtud, la potencia, la duración y los otros atributos como esos. Son colores las formas bellas, las materias bellas y los fines bellos. Son gestos el acto de mantener durante una conversación un rostro sonriente, y proferir palabras sin toser ni escupir, ni mover las manos o agitar los pies. Son vestimentas bellas los vestidos bellos que portan los hombres que desean que sus palabras sean placenteras. Con esos cuatro ornamentos se puede hacer las palabras dulces y bellas; y así evitar la torpeza de los vicios (II, 5, 64).30

Llull presenta en ese paso de su Retòrica Nova un excelente ejemplo de lo que el sociólogo Norbert Elias (1897-1990) denominó de “proceso civilizador”: la domesticación de las pulsiones vitales, la “disciplinarización” del cuerpo, la contención de los instintos, de los deseos, aspectos del proceso de la civilización analizado, por ejemplo, en la educación sobre la mesa (que más tarde fue llamado de etiqueta).31

Es por eso que es muy importante que las palabras bellas deben ser dichas por un hombre que tenga gestos corporales bellos.32 Él debe tener su cuerpo erecto, sus manos y pies bien arreglados, de modo a indicar humildad y reverencia. Además, su vestido debe estar limpio y también ser bello (II, 5, 67-68).

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El cantante (Sänger) que gentilmente baila con su dama o es Enrique II von Stretlingen (c. 1249-1271) o su hijo Enrique III (1258-1294). Codex Manesse (Cod. Pal. germ. 848, folio 70v). La civilización medieval ha creado el comportamiento social “civilizado” de los cuerpos, etiqueta cortesana que perduró, por lo menos, hasta la primera mitad del siglo XX.33.

Sin la imprescindible educación corporal de los cortesanos – garbo, gracia, discreción, es decir, cortesanía34 – no es posible llegar a la belleza retórica.

Por último, en el capítulo sobre la belleza, el filósofo presenta trece ejemplos de bellos dictados, y muestra cómo pueden ser hechas conjunciones y disyunciones ornamentadas para establecer cópulas bellas y decoradas, además de cincuenta proverbios (según él, “breves sentencias que dispensan el atrevimiento del consejo a quien parla” [II, 7, 87]).35 Concluimos este pequeño trabajo con dos de ellos:

[90] Si fueris Deo obediens,
          vivet in pace anima tua.

Si fueres obediente a Dios,
tu alma vivirás en paz.36


[138] Quodlibet proverbium ideo scripturare mandatur,
           ut debito loco et tempore proferatur.

Cada proverbio es escrito
para que en su debido lugar y tiempo sea dicho.37

Conclusión

Honrat Senyor, tot lo pus bell e•l pus vertuós vocable que hom pusca nomenar, és nomenar Jesucrist, car qui nomena Jesucrist nomena vostra essència divina gloriosa, e nomena la vostra sancta humanitat qui val molt més sens tota comparació, que no fan totes quantes creatures són. Enaprés, Sènyer, tot lo mellor e•l pus bell vocable que hom pusca nomenar és nostra dona sancta Maria, Verge gloriosa, car nulla creatura ni totes les creatures qui sien no valen tant ni no han tanta de vertut ni de glòria ni d’honrament com ha sancta Maria. Enaprés, com hom haurà nomenats aquests pus excellents vocables, si vol nomenar bells vocables qui són molt bells a nomenar, nomèn madona sancta Anna, e monsenyor sant Joachim e mosenyor sent Joan, e sent Jacme, e sent Pere, e sent Andreu, e sent Paul, e los apòstols, e sent Francesc, e sent Domingo, e sent Bernat, e sancta Magdalena, e sancta Caterina e tots los sants de glòria. On, beneit siats vós, sènyer Déus, car aitant com los sants de glòria són majors e mellors en glòria que nós no som en est món, aitant fa ells pus bell nomenar que no fa les coses qui són en est món. 

Honorable Señor, la palabra más hermosa y virtuosa que nosotros podemos nombrar es “Jesucristo”, pues quien dice “Jesucristo” nombra Vuestra esencia divina y gloriosa, y nombra Vuestra santa humanidad, que vale más, sin cualquier comparación, que todas las criaturas que existen. A continuación, Señor, la mejor y más hermosa palabra que podemos nombrar es “Santa María”, Virgen gloriosa, pues ninguna criatura, ni todas las criaturas que existen, tienen tanto valor y tanta virtud, gloria y honor que Santa María.

Después de tener nombrado estas excelentísimas palabras, que son bellísimas de nombrar, digas “Señora Santa Ana”38, “Monseñor San Joaquín”39, “Monseñor Juan”40 y “Santiago”41, “San Pedro”42, “San Andrés”43, “San Pablo”44, y “Los Apóstoles” y “San Francisco”45 y “Santo Domingo”46, “San Bernardo”47, “Santa Magdalena”, “Santa Catalina”48, y todos los santos de la gloria. Así, Bendito seáis Vosotros, Señor Dios, pues así como los santos de gloria son más grandes y mejores en la gloria que nosotros que estamos en ese mundo, del mismo modo es más bello nombrarlos que a las cosas que están en este mundo.

RAMON LLULL (1232-1316), Llibre de contemplaciò en Déu (c. 1273-1274), Llibre V, Distinció XXXIX (Del amor), cap. CCCLIX, 18.49

La filosofía de Ramón Llull surgió en un tiempo de grandes cambios sociales, de enfrentamientos, de debates públicos, de desarrollo y afirmación de los estudios universitarios y, en especial, en un momento crítico, cuándo los cristianos percibieron su condición de creyentes minoritarios frente al Islam. Su Arte fue concebida como una propuesta racional de convencimiento de la religión católica a judíos y musulmanes. Ella pasó a ser el motivo de su vida: probar que la Santísima Trinidad existe a partir de las dignidades de Dios aceptas por todos. Su Retòrica Nova fue más un fruto de su Arte.

Por eso, el filósofo afirma que lo retórico tiene que arraigar las raíces de su belleza en la verdad ontológica de las palabras, su correspondencia con la realidad. Solamente así podrá seducir sus oyentes: hablando la verdad. Su propuesta está afín con la filosofía de educación platónica, que dice que la retórica debe ser el arte de conducir el alma, por medio de razonamientos, para llegar hasta la verdad, la justicia y el bien (Fedro, 26 1a).50 Del mismo modo, Aristóteles también dijo que

Los hombres tienen una inclinación natural para la verdad, y la mayor parte de las veces la alcanzan. Por eso, ser capaz de discernir con respecto a lo plausible es ser igualmente capaz de discernir a respecto de la verdad (…) La retórica es útil porque la verdad y la justicia son por naturaleza más fuertes que sus contrarios. Así, si los juicios no fueren hechos como conviene, la verdad y la justicia serán necesariamente vencidas por sus contrarios, y eso es digno de censura.51

Sin conocer la Retórica de Aristóteles, Llull repitió su máxima. O sea, la retórica luliana siguió la tradición antigua, platónico-aristotélica, por ello cristianizándola para intentar cristianizar al mundo.

Belleza es aquella cosa que dona alegría viendo, oyendo, imaginando, entendiendo y amando.
Pulchritudo est id quod dat laetitiam videndo, audiendo, imaginando, intelligendo et amando.52

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Fuentes

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Bibliografía

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VERDON, Timothy. L’arte nella vita della Chiesa. Libreria Editrice Vaticana: Città del Vaticano, 2009.

Notas

  • 1. Agradezco por las correcciones del texto hechas por los amigos Òscar O. Santos-Sopena (Assistant Professor of Spanish and Comparative Literature, Department of English, Philosophy and Modern Languages, West Texas A&M University), Vicent Martines Peres (IVITRA) y Isabel Alegría Falconi Nuñez.
  • 2. Mahmud Ghazan (c. 1271-1304), séptimo Khan mongol de Persia que invadió Siria en 1300, derrotó al ejército egipcio en Homs, y entró triunfalmente en Damasco. Ver “Ḡāzān Khan, Maḥmūd”. In: Encyclopædia Iranica, vol. X, 2012, Fasc. 4, p. 381-383.
  • 3. Gal 6, 9.
  • 4. Ps 125, 6.
  • 5. RAMÓN LLULL. Vida coetánea seguida del TESTAMENTO de Ramón Llull (ed. de Miguel Pascual Pont). Palma de Mallorca: La Foradada, 1996, p. 55-56.
  • 6. RAMON LLULL. Retòrica nova (ed. a cura de Josep Batalla, Lluis Cebré i Marcel Ortín). Turnhout / Santa Coloma de Queralt: Brepols / Obrador Edèndum, 2006, p. 35-36 (todas las citas de ese trabajo, y nuestras traducciones al español, están basadas en esa edición).
  • 7. Para la importancia de las artes liberales en la filosofía de Ramón Llull, ver COSTA, Ricardo da. “Las definiciones de las siete artes liberales y mecánicas en la obra de Ramón Llull”. In: Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, Vol. 23 (2006): 131-164. Una buena introducción de la retórica es JOSEPH, Miriam. O Trivium. As Artes Liberais da Lógica, da Gramática e da Retórica. Entendendo a Natureza e a Função da Linguagem. São Paulo: É Realizações, 2014, p. 267-314.
  • 8. Ver VERDON, Timothy. L’arte nella vita della Chiesa. Libreria Editrice Vaticana: Città del Vaticano, 2009.
  • 9. RAMON LLULL. “Llibre de contemplació”. In: Obres Essencials (OE). Barcelona: Selecta, 1957, vol. II, p. 1.217. Todas las traducciones del Libro de la contemplación son de nuestra autoría, con la corrección del Prof. Dr. Dr. Vicent Martines, de la Universitat d’Alacant (UA).
  • 10. Definición de Armand Llinarès muy de acuerdo con el pensamiento de Ramón Llull, incluso de su comportamiento, de su vida. Ver LLINARÈS, Armand. Ramon Llull. Barcelona: Edicions 62, 1987.
  • 11. “Les bases teòriques d’aquesta preceptiva, no les va concebre Ramon Llull em aquella etapa de la seva producción on cau la redacció de la Rhetorica nova (…) Eren molt més antigues. Els seus principis essencials, els que li serviren per a construir una retòrica que cerca la bellesa en la significació i en la força evocadora dels mots, més que no pas en llur funció purament decorativa i externa, ja els trobem formulats en el Libre de Contemplació (…)” – RUBIÓ I BALLAGUER, Jordi. “La Rethorica nova de Ramon Llull”. In: Ramon Llull i el lul•lisme. Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 1985, p. 209-210.
  • 12. En la Edad Media se pensaba que esa cita era de Séneca, pero, en la realidad, proviene de una antología anónima del siglo II: “Principium amicitiae est bene loqui” – PSEUDO-CAECILIUS BALBUS. De nugis philosophorum, 5, XV (De amicitia), 13. Bibliotheca Augustana.
  • 13. “La segona part, que tracta de la pulchritudo, és la més extensa i també la més interessant segons el concepte literari de la retòrica.” – RUBIÓ I BALLAGUER, Jordi. “La Rethorica nova de Ramon Llull”, op. cit., p. 217.
  • 14. RAMON LLULL. “Llibre de contemplació”. In: Obres Essencials (OE), op. cit., p. 1.218.
  • 15. JOHNSTON, Mark D. The Evangelical Rethoric of Ramon Llull. Lay Learning & Piety in the Christian West Around 1300. New York: Oxford University Press, 1996, p. 83-99.
  • 16. “La segona condició es refereix als bells principis (…) És un dels capítols de major intenció i agudesa psicològiques.” – RUBIÓ I BALLAGUER, Jordi. “La Rethorica nova de Ramon Llull”, op. cit., p. 218.
  • 17. RAMON LLULL. Retòrica nova, op. cit., p. 114-117.
  • 18. JOHNSTON, Mark D. The Evangelical Rethoric of Ramon Llull, op. cit., p. 100-116.
  • 19. El exemplum medieval era un cuento breve y verídico insertado en un sermón o discurso de naturaleza teológica para convencer una audiencia con una lección moral. Originario de la Retórica clásica (desde Aristóteles – exemplum paradeigma), el exemplum medieval tenía una estructura literaria muy rígida y repetitiva, pues estaba destinado a un público analfabeto. Por su vez, el exemplum luliano no tenía intención de ser realista ni tampoco valor de documento histórico. Aunque el objetivo sea lo mismo, es decir, convertir o reformar a través de historias moralizantes, Llull siempre intentaba obtener una intemporalidad y un carácter utópico de aplicación universal. Para ese tema, ver BREMOND, Claude. “L’Exemplum médiéval est-il un genre littéraire? I. Exemplum et littérarité”. In: BERLIOZ, Jacques y POLO DE BEAULIEU, Marie Ane (orgs.). Les exempla médiévaux: nouvelles perspectives. Paris: Honoré Champion, 1998, p. 21-28 y CURTIUS, Ernst Robert. Literatura Européia e Idade Média Latina. São Paulo: HUCITEC, 1996, p. 97.
  • 20. RAMON LLULL. Retòrica nova, op. cit., p. 126-127.
  • 21. RAMON LLULL. “Llibre de contemplació”. In: Obres Essencials (OE), op. cit., p. 1.216.
  • 22. RAMON LLULL. Retòrica nova, op. cit., p. 128-129.
  • 23. Internet, The Digital Walters.
  • 24. ROSS, Leslie. Medieval Art: A Topical Dictionary. Greenwood, 1996, p. 90.
  • 25. RAMON LLULL. Retòrica nova, op. cit., p. 140-141.
  • 26. Lc 1, 28.
  • 27. Ver DUPONT, Jacques et GNUDI, Cesare. Les Grands siècles de la peinture. La peinture gothique. Genève: Editions d’Art Albert Skira, 1994, p. 83-88.
  • 28. “Sócrates, que redujo toda la filosofía a la moral, dijo asimismo que la sabiduría, en esencia, consiste en discernir el bien del mal: ‘Si tengo algún ascendiente sobre ti’, afirmaba, ‘sigue hacia esa meta (de la sabiduría) donde serás feliz y despreocúpate de que alguien te considere necio. Todo el que se lo proponga suscitará contra ti la afrenta y la injuria, pero tú nada sufrirás si es que la virtud reside en ti. Si quieres’, añadía, ‘ser feliz y, de verdad, hombre de bien, deja que alguien te menosprecie’. Esto nadie lo conseguirá si antes no ha despreciado él mismo todas las cosas, si no ha puesto en el mismo rango todos los bienes, porque el bien no existe sin la honestidad, y la honestidad es la misma en todos los bienes.” – SÉNECA. Epístolas morales a Lucilio (traducción y notas de I. Roca Meliá). Madrid: Gredos, vol. I, 1986, Libro VIII, Epíst. 71, 7, p. 407. La citación (libre) que Cicerón hace de Platón se encuentra en Gorgias, 527.
  • 29. RAMON LLULL. “Llibre de contemplació”. In: Obres Essencials (OE), op. cit., p. 1.219.
  • 30. RAMON LLULL. Retòrica nova, op. cit., p. 144-145.
  • 31. ELIAS, Norbert. O Processo Civilizador. Rio de Janeiro: Jorge Zahar Editor, 1993, 02 volúmenes.
  • 32. “La didàctida del gest sembla apresa de l’art de la joglaria.” – RUBIÓ I BALLAGUER, Jordi. “La Rethorica nova de Ramon Llull”, op. cit., p. 223.
  • 33. CODEX MANESSE. Die Miniaturen der Großen Heidelberger. Liederhandschrift Insel. Herausgegeben und erläutert von INGO F. WALTHER unter Mitarbeit von GISELA SIEBERT. Frankfurt am Main, Insel Verlag, 1988, p. 60-61.
  • 34. ANDRÉ CAPELÃO. Tratado do Amor Cortês. São Paulo: Martins Fontes, 2000.
  • 35. Hicimos la traducción del Libro de los mil proverbios (1302) de Ramón Llull (publicado en la colección “Grandes Obras do Pensamento Universal – 68”. São Paulo: Editora Escala, 2007). Ver también BRAGANÇA JÚNIOR, Álvaro, PARDO PASTOR, Jordi e COSTA, Ricardo da. “O Livro dos Mil Provérbios (1302) de Ramon Llull: texto e contexto”.
  • 36. RAMON LLULL. Retòrica nova, op. cit., p. 152-153.
  • 37. RAMON LLULL. Retòrica nova, op. cit., p. 162-163.
  • 38. Madre de Santa María.
  • 39. Padre de la Virgen María y marido de Santa Ana.
  • 40. Probablemente Llull se refiere a San Juan Evangelista.
  • 41. Santiago de Zebedeo (Santiago el Mayor), uno de los discípulos de Jesús.
  • 42. Simón Pedro, uno de los discípulos de Jesucristo.
  • 43. Primer apóstol llamado por Jesús.
  • 44. Pablo de Tarso (c. 5-67).
  • 45. Francisco de Asís (c. 1181-1226).
  • 46. Domingo de Guzmán (1170-1221), fundador de la Orden de Predicadores.
  • 47. Bernardo de Claraval (1090-1153).
  • 48. Santa Catalina de Alejandría, mártir cristiana del siglo IV.
  • 49. RAMON LLULL. “Llibre de contemplació”. In: Obres Essencials (OE). Barcelona: Selecta, 1957, vol. II, p. 1.217.
  • 50. PLATÃO. Diálogos (Protágoras – Górgias - Fedão) (tradução do grego de Carlos Alberto Nunes). Belém: Editora da UFPA, 2002.
  • 51. ARISTÓTELES. Retórica (pref. e introd. de Manuel Alexandre Júnior. Trad. e notas de Manuel Alexandre Júnior, Paulo Farmhouse Alberto e Abel do Nascimento Pena). Lisboa: Imprensa Nacional-Casa da Moeda, 2005, Livro I, 1, 1355a, p. 93.
  • 52. BONNER, Anthony, RIPOLL PERELLÓ, Maria Isabel. Diccionari de definicions lul•lianes (Col•lecció Blaquerna 2). Universitat de Barcelona/Universitat de les Illes Balears, 2002, p. 117.

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